Make your own free website on Tripod.com
Primeros Auxilios
Parto de Emergencia
Home | Botiquín de Primeros Auxilios: | Valoración del Lesionado | Signos Vitales | Shock | Desmayo | Deshidratación | Fiebre | Heridas | Quemaduras | Contusiones y fracturas | Hemorragias | Mordedura de Serpientes | Mordeduras o Picaduras de Insectos | Respiracion Cardio Pulmonar | Epilepsia | Parto de Emergencia | Partes del Cuerpo Humano " Anatomia" | Necesitas ayuda? | Fuentes

parto.jpg



 

Nombres alternativos:

Parto emergente, nacimiento de emergencia.

 

Definición:

Parto de emergencia de un niño cuando no hay asistencia médica profesional disponible.

Consideraciones generales:

Durante el nacimiento, las contracciones de la madre abren la cérvix o cuello uterino para permitir que el bebé baje por el canal de parto y salga por la abertura vaginal. Normalmente, los bebés nacen de cabeza, viendo hacia abajo. Al nacer el bebé, la placenta se desprende y sale del útero. Las primeras etapas del parto pueden durar varias horas, mientras la cérvix se dilata y el bebé empieza a bajar por el canal de parto. Una vez que la cérvix alcanza los 10 cm. de dilatación, la madre suele empezar a sentir la necesidad de pujar y es cuando comienza a aparecer la cabeza del bebé por la abertura vaginal. Si es el primer bebé de la madre, la etapa de pujar puede durar lo suficiente como para que llegue ayuda médica, pero si es su segundo o tercer bebé, puede que la cabeza salga con mucha rapidez.

La ruptura del saco amniótico puede indicar que el bebé está a punto de llegar. Dicha ruptura se identifica por un líquido claro que sale por la abertura vaginal en grandes cantidades, bien sea todo al mismo tiempo o en chorritos (rompimiento de fuente). El líquido amniótico puede ser de color verdoso o puede contener partículas blancas o verdes.

Causas:

  • Los partos rápidos son más comunes en mujeres que:
    • han tenido partos rápidos anteriormente
    • han tenido varios partos previos
    • han iniciado prematuramente el parto
  • Los partos prematuros también son producto de enfermedades o lesiones

Síntomas:

  • contracciones regulares con menos de dos minutos de separación (contadas a partir del comienzo de la primera contracción hasta el comienzo de la segunda)
  • necesidad de evacuar, por la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre el recto
  • fuerte necesidad de pujar
  • abertura vaginal protuberante, e incluso puede vese la cabeza del bebé durante las contracciones, la cual vuelve a introducirse en la vagina entre contracciones.
  • pujos y esfuerzo por parte de la madre
  • la madre anuncia que el bebé está por llegar

Primeros auxilios:

1. Es necesario mantener la calma y tranquilizar a la madre.

2. Se deben lavar las manos con agua y jabón y de ser posible utilizar guantes de goma estériles.

3. El área de parto debe ser una superficie plana y grande, como una cama o una mesa, con buena iluminación y temperatura cálida. Cubrir esta área con una sábana o con toallas limpias.

4. Quitar cualquier prenda de vestir de la madre que sea incómoda y apoyar su cabeza y espalda sobre almohadas. La madre deberá acostarse de lado hasta que el bebé esté casi listo para nacer, momento en el cual se acostará sobre su espalda con las rodillas dobladas y las piernas separadas. De ser posible, colocar una toalla o manta doblada por debajo de la cadera derecha de la madre para evitar que quede totalmente plana sobre su espalda.

5. Pedir a la madre que respire despacio y profundo, sobre todo durante las contracciones.

6. Una vez que el bebé asome la cabeza, pedir a la madre que aguante la respiración y que puje. Colocar una mano contra el área que está debajo de la abertura vaginal y aplicar una presión suave durante cada contracción, para ayudar a que el bebé no salga demasiado rápido. La otra mano, colocada contra la apertura vaginal y sobre la cabeza del bebé, ayuda a controlar la velocidad de salida de la cabeza por dicha abertura.

7. Sostener la cabeza del bebé con ambas manos a medida que sale, pues ésta girará hacia un lado de forma natural.

8. Limpiar la boca y nariz del bebé con una toalla seca, aunque es preferible usar una pera de succión, si la hay.

9. Si el bebé tiene el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello durante el parto, tomar el cordón con el dedo índice y pasarlo suave pero rápidamente por sobre la cabeza del bebé. ¡No se debe cortar!. Si el cordón no pasa por la cabeza, se lo debe dejar y continuar tratando de sacar el resto del cuerpo del bebé.

10. Una vez que ha salido la cabeza, el cuerpo del bebé suele salir rápidamente. Sostener la cabeza y hombros del bebé cuando está saliendo, recordando que los recién nacidos son resbalosos, por lo que se debe usar una toalla.

11. Si el bebé parece quedarse atorado en los hombros, se debe pedir a la madre que puje con fuerza y empujar hacia la espalda de la madre con las manos colocadas en el área justo por encima del vello púbico de la madre. También se puede tratar de levantar las piernas de la madre hacia su pecho, manteniendo las rodillas dobladas y separadas.

12. Una vez nacido el bebé, sostenerlo con la cabeza hacia abajo y los pies por encima de la cabeza para drenar los líquidos. Después que el bebé comience a llorar, limpiar de nuevo la boca y la nariz con un trozo limpio de tela. Es posible que éste se ponga morado, pero el color rosado vuelve a los pocos minutos si su respiración es normal.

13. Si el bebé no respira, colocar la cabeza por debajo de los pies y darle unos golpecitos en las plantas de los pies. Se debe estimular rápidamente al bebé, frotándole suavemente la espalda. Si el bebé no comienza a respirar, se le deben dar dos respiraciones rápidas, soplando aire muy suave en la nariz y boca sin dejar de estimularlo y secándole la piel para evitar que se enfríe. También de forma suave, se vuelve a succionar la nariz y boca para limpiar las secreciones, la sangre y el moco.

14. Si el bebé está respirando o llorando, secarlo y envolverlo en toallas secas, cubriéndole la cabeza (no la cara) para mantenerlo caliente. No se debe lavar la cabeza ni el cuerpo del bebé. Colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre, asegurándose de no tirar del cordón umbilical.

15. Motivar a la madre a amamantar al bebé, lo que estimula las contracciones del útero necesarias para expulsar la placenta.

16. Atar un cordón de zapato limpio o una cuerda limpia y gruesa alrededor del cordón umbilical a unas 4 pulgadas (10 cm.) del ombligo; no se debe usar hilo, pues éste corta el cordón. No se debe cortar ni halar el cordón. Es necesario atar el cordón para evitar que la sangre del bebé continúe circulando hacia la placenta.

17. La madre continuará con las contracciones hasta que haya expulsado la placenta. Unos masajes en el abdomen de la madre la ayudarán con la expulsión, pues contraen el útero. Una vez fuera, envolver la placenta en una bolsa plástica. Es necesario asegurarse que ésta llegue al hospital con la madre y el bebé.

18. Si la madre presenta una hemorragia fuera de la vagina tras haberse rasgado la piel, presionar directo en la piel con una compresa de gasa estéril, un trozo de tela o una toalla sanitaria limpia hasta que la hemorragia se detenga.

19. Una vez expulsada la placenta, masajear el abdomen de la madre para estimular las contracciones uterinas a fin de controlar el sagramiento del útero durante las primeras dos horas después del parto. Muchas veces, el útero se relaja tanto que las contracciones se detienen, por lo que el masaje ayuda a que continúen.

20. Limpiar a la madre con agua y jabón. Tanto la madre como su bebé deben mantenerse calientes, pues la hipotermia es común en los neonatos. Es posible que la madre se sienta más cómoda si está recostada mientras amamanta al bebé. Es importante llevar a ambos al hospital para que los examinen tan pronto como sea posible.

21. En circunstancias normales, no hay apuro en cortar el cordón umbilical, por lo que es preferible anudarlo y dejarlo que cortarlo con instrumentos que no estén limpios. No hay peligro si el bebé continúa pegado a la placenta, siempre y cuando madre e hijo reciban asistencia médica oportuna.

22. Si no se puede conseguir asistencia médica, se tiene que atar y cortar el cordón después de que el bebé haya nacido, para lo cual se seguirán los siguientes pasos:

  • si ya se ató un nudo a unas 4 pulgadas (10 cm.) del ombligo del bebé, se ata otro nudo firme a unas 8 pulgadas (20 cm.) del ombligo. Si el primer nudo no está atado, debe atarse un nudo firme con un cordón de zapato limpio o con una cuerda gruesa y limpia a no menos de 4 pulgadas (10 cm.) del ombligo del bebé
  • atar otro nudo firme alrededor del cordón a unas 9 pulgadas (22,5 cm.) del ombligo del bebé
  • cortar el cordón entre ambos nudos con unas tijeras estériles, un cuchillo caliente o una hojilla nueva. El ombligo suele sangrar uno minutos después del corte
  • cubrir los extremos del cordón con un trozo limpio de tela o con una gasa estéril

No se debe:

  • tratar de retrasar el parto de forma alguna, cruzando las piernas de la madre o empujando la cabeza del bebé dentro de la vagina, pues se puede lesionar al bebé gravemente
  • permitir que la madre vaya al baño; se le debe explicar que la sensación de ir al baño es indicativa de que viene el bebé
  • dejar que la madre puje con fuerza hasta ver que la vagina se abulte por la cabeza del bebé. Si la madre puja antes de que el cuello uterino esté completamente dilatado, éste puede rasgarse
  • halar al bebé fuera de la vagina
  • halar el cordón umbilical
  • cortar el cordón umbilical a menos que se lo indique un médico
  • permitir que tosan o estornuden sobre el bebé o la madre. Las personas que tengan resfriados, las manos sin lavar o heridas abiertas deben mantenerse a distancia
  • utilizar productos químicos o antisépticos alrededor de la madre o el bebé; lo mejor es agua y jabón